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Tren Cañero en Los Mochis: ¿por dónde pasaba este ferrocarril icónico de esta ciudad?
Este ferrocarril se mantiene vivo en la memoria de quienes presenciaron sus días de gloria y en el legado de Los Mochis.

FOTO: Tren de Los Mochis.
Durante décadas, el “Tren Cañero” fue una pieza fundamental en el paisaje y la economía de Los Mochis. Este icónico ferrocarril, con su característico sonido de rieles y su denso humo, transportaba toneladas de caña de azúcar hacia el Ingenio Azucarero, pasando por lo que hoy conocemos como el Bulevar Centenario y la calle Gabriel Leyva, una ruta que, en aquel entonces, no enfrentaba los obstáculos de hoy en día.
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En los años dorados de la industria azucarera del Valle del Fuerte, el tren no solo se dedicaba a trasladar mercancías; era símbolo de crecimiento y una de las piezas del gran sueño de Albert K. Owen, ingeniero estadounidense que, en 1892, obtuvo del Congreso mexicano la concesión para construir una vía que conectara Kansas City con el puerto de Topolobampo. Aunque su proyecto no se completó como él imaginaba, el ferrocarril resultó clave para la expansión agrícola de la región.
Fue en 1903 cuando el tren llegó al Ingenio Azucarero de Los Mochis, un pequeño ramal desde el kilómetro 22 que permitió el transporte de caña hasta la fábrica, motor económico de la ciudad por décadas. Las vías llenas de caña eran una escena cotidiana y encantadora para los habitantes de Los Mochis, en especial para los jóvenes, quienes esperaban a lo largo del trayecto del tren para recoger trozos de caña que caían al suelo. “Masticar caña” se volvió una tradición que, aunque ha cambiado, sigue viva en la venta de caña en los bulevares de la ciudad.
Historia
Benjamín Francis Johnston, empresario estadounidense considerado fundador de Los Mochis, fue quien consolidó el crecimiento de la industria azucarera al adquirir en 1928 la línea ferroviaria. Su objetivo fue claro: mejorar la eficiencia en el transporte de caña entre fincas, conectando Los Mochis con el puerto de Topolobampo y la Villa de Ahome. Esto fue clave para el desarrollo de la economía local.
Aunque el tiempo ha cambiado el paisaje urbano, el legado del Tren Cañero sigue presente en el camellón del Bulevar Centenario, que ahora es un parque lineal donde aún pueden verse las antiguas vías. A la memoria de los habitantes de Los Mochis, la imagen de la locomotora entrando al Ingenio Azucarero les recuerda una época en la que el tren cañero representaba no solo la industria, sino el avance y la esperanza de un próspero futuro.

El sistema ferroviario de la región, que incluye la icónica línea Chihuahua-Pacífico inaugurada en 1958, fue esencial en el desarrollo agrícola e industrial de Sinaloa, posicionando a Los Mochis como un importante centro de conexión de mercancías hasta la actualidad.
Este ferrocarril, pieza clave en la historia local, se mantiene vivo en la memoria de quienes presenciaron sus días de gloria y en el legado de un Los Mochis próspero y vibrante, fundado en los rieles de la caña de azúcar y el esfuerzo de su gente.